Es un mágico pueblo marinero situado a orillas de la bahía
del mismo nombre, al cual se arriba por la ruta prov. 30, distante
252 km de Trelew y 244 km de Comodoro Rivadavia.
Su geografía responde a un diseño único, como
si hubiera sido la resultante de un recreo distendido del Creador.
Conjuga en sus paisajes el mar y las sierras y las vistas del mar
que se pueden contemplar desde sus callejuelas de casa bajas y pintorescas,
dejará en tu recuerdo una imagen inborrable de los mares patagónicos.
Su entorno de paisaje se enriquece con una variedad y densidad de
fauna y flora asombrosas.Hay...casi de todo. Zorros, ñandúes,
maras, liebres y guanacos. Zorrinos, piches y peludos. Lobos marinos,
toninas, pingüineras. Y sus pájaros, múltiples,
coloridos, bulliciosos y felices resaltando la diafanidad del cielo.
También sus costas y arrecifes están poblados de mejillones,
almejas, pulpos, vieyras y generosos piques de variadas especies,
así como frondosas praderas de algas para que los amantes del
buceo y la caza submarina deleiten sus apentencias aventureras con
una respuesta magnífica.
Los caladeros para la pesca de altura le aseguran una captura generosa,
suficiente para un anecdotario sin exageraciones.
Tiene una población aproximada de 1100 habitantes, con un pequeño
puerto pesquero y algunas empresas que se dedican a la recolección
de algas marinas.
Se puede realizar pesca ya sea de altura o de costa, además
se realiza desde ya hacen varios años, a fines de febrero la
Fiesta del Salmón.
En el Cabo Dos Bahías, cerca de la pingüinera y del Complejo
Caleta Sara, se puede acceder al Mirador de Isla Arce para desde allí
extender la vista hacia donde te guste. Mar, sierras, acantilados,
islas, pequeñas radas, y como nunca el singular color de un
espectáculo intenso.
Desde todos lados te estará llamando con callada vehemencia
un solar de aventura, para nutrir con su magia el relato increíble
pero cierto de unas inolvidables vacaciones en esta sorprendente TIERRA
VIVA.